Cómo enseñar a tus hijos a ser ordenados


Uno de los temas que más nos preocupa a los adultos que trabajamos con niños o tenemos niños, es cómo conseguir que sean más organizados. Esto ocurre porque día a día nos damos cuenta de la importancia que tiene la organización en nuestras vidas y del tiempo que perdemos cuando no encontramos las llaves, o tenemos que volver a realizar la lista de la compra al perder el papel que la contenía.
Pero, los niños normalmente no se preocupan por las consecuencias que tiene el ser desordenado, y… ¿saben por qué? Pues, porque no encuentran ninguna ventaja en ordenar y simplemente “desconectan” cuando les repetimos por enésima vez que recojan su cuarto o que ordenen su mochila escolar.

Una vez más, si queremos conseguir que nuestros hijos adquieran una habilidad, en este caso el orden, lo más inteligente es recurrir a planteárselo como un juego.

Primero déjale hacerlo a su manera

La estrategia que siempre utilizo, cuando quiero que un niño, niña o adolescente se de cuenta de la importancia de ser organizado, es entregarle una caja de manualidades o juego de mesa que él o ella ya me ha mencionado con anterioridad y decirle que quiero disfrutar de compartir con él o ella de esa actividad, pero que no sé cómo hacerlo.

Habitualmente, abren el juego y empiezan a tocar de forma impulsiva todos los materiales que contiene, y al poco tiempo descubren las instrucciones. Es entonces el momento de invitarles a leerlas y ellos mismos se darán cuenta de cómo se presentan los materiales de forma organizada y se explican las reglas del juego.

Hazle saber que confías en su forma de hacerlo
Muchas veces me encuentro con padres y madres que simplemente hacen ellos todas las cosas por sus hijos y luego se quejan de que éstos no son autónomos, de que son un auténtico caos y que dependen absolutamente de sus progenitores. Pero, ¿de quién es la culpa?

Sé que el ritmo de vida ajetreado que llevamos nos invita a hacer muchas cosas por nuestros hijos, simplemente porque así las hacemos más rápido, o porque si los dejamos a ellos, vamos a tener que hacer lo que les habíamos pedido además de recoger el desastre que han armado al realizar la tarea encargada. Pero de esta forma les impedimos que sean independientes.

Si queremos que aprendan la importancia de ser ordenados en su día a día, lo mejor es que en vez de repetirles las cosas de forma infinita, les demos la oportunidad de demostrarnos que estamos equivocados.

Esto significa, realizar acciones como:

- no colocarles la ropa en el armario para que descubran ellos mismos que ya no es tan agradable vestirse con la ropa arrugada o que han recogido del suelo;

- no guardar la leche en el frigorífico para que vean que no pueden beber leche en el desayuno porque se ha echado a perder; o

- no excusarlos mintiendo a un profesor porque no encuentran un material en casa.
Cuando tu hijo o hija consiga organizarse el algo, por poca importancia que tenga, es muy importante que premies su esfuerzo.

Esto no significa que le compres su postre favorito o aquello que él o ella te pida. Lo que quiere decir es que le entregues algo que pueda utilizar por haber demostrado ser una persona ordenada. Por ejemplo, puedes dejarle hacer algo solo o sola diciéndole que quieres darle esa responsabilidad porque confías en su buen juicio o puedes consultarle para redecorar una parte de la casa porque te gusta su forma de ordenar el espacio.

Pero recuerda, algo que nunca, nunca debes hacer es utilizar frases como “bueno, esta vez lo hiciste bien… ¡a ver si te dura el cambio!”; ya que producirán el efecto diametralmente opuesto al que deseas.

Conseguir que tu hijo o hija sea más organizado no es algo que vas a lograr sólo siguiendo estos consejos, pero creo que son un excelente comienzo para crear una vía de comunicación positiva con él o ella. Por favor, ponlos en práctica y verás como los siguientes pasos son más fáciles de dar.

Por Jenny Guerra Hernández
www.PsicopedagogiaenCasa.com
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