Ayudar a los niños a desarrollar su vocabulario


Niños que piden a sus progenitores que les lean una y otra vez el mismo cuento o que les piden que les pongan una y otra vez la misma película... Aunque suene a aburrimiento y pueda ser agotador para los padres, lo cierto es que la repetición es un excelente ejercicio que les ayuda en su aprendizaje. Según un reciente estudio, escuchar o ver la misma historia una y otra vez favorece que los niños amplíen su vocabulario y fortalezcan la memoria, entre otros beneficios.
Por JOSÉ ANDRÉS RODRÍGUEZ 


Contar cuentos a los más pequeños, además de entretenerles, les ayuda a su desarrollo. No son pocas las virtudes que se les atribuyen: estimulan las capacidades de comprensión y las habilidades comunicativas, potencian la imaginación además de ser una excelente oportunidad para que los niños adquieran el placer de la lectura. Pero parece que esto no es todo. Un estudio reciente de la Universidad de Sussex (Reino Unido) concluye que la repetición de la lectura de los relatos infantiles permite que los niños aceleren el aprendizaje del vocabulario.


A vueltas con el mismo cuento



Para realizar el experimento, se dividió a varios niños de tres años en dos grupos. La tarea de los niños consistía en aprender palabras nuevas. Estas palabras eran inexistentes (por ejemplo, "sprock", una palabra inventada y que en el experimento se empleó para referirse a una herramienta para mezclar comida). Durante la semana que duró el estudio, los niños de un grupo escucharon tres historias infantiles distintas con las palabras inventadas. Mientras que el otro grupo escuchó siempre la misma narración con las palabras inventadas.
Los resultados mostraron que los niños que habían escuchado siempre el mismo relato recordaban mejor las nuevas palabras que los niños del otro grupo. Así, parece que la repetición del mismo cuento es un factor clave para que los niños mejoren y amplíen su vocabulario. Otras investigaciones han señalado la importancia de que los niños escuchen varias veces la misma historia o vean la misma película, porque les aporta nueva y valiosa información al pequeño sobre las relaciones personales o el funcionamiento de la sociedad. Y, según los especialistas, es normal que no pueda absorber todo ese conocimiento de una sola vez y que necesiten repetir.
Asimismo, es habitual que los pequeños jueguen a lo que han visto en la película o escuchado o leído de un cuento. Esa es su manera de simbolizar, de vivir las informaciones que recibe. En este proceso tan importante para su desarrollo emocional e intelectual, el niño aprenderá lo necesario para vivir esa realidad, ya sean nombres de objetos, normas sociales o hábitos.

Otros beneficios de los cuentos

Las narraciones infantiles aportan otros beneficios a los más pequeños además de ayudarles a mejorar su vocabulario. También son una excelente puerta de entrada para que descubran el placer de la lectura. Para ello, deben ser, además de educativos, entretenidos. Contar historias es una de las mejores actividades que pueden compartir los padres con sus hijos porque, cuando se cuentan con emoción y cariño, se establece un nexo especial.
Por otro lado, escucharlos ayuda a trasmitir valores y a desarrollar su capacidad reflexiva, ya que deben pensar sobre lo que les pasa a los personajes y, además, establecen conexiones con lo que ellos, o personas cercanas, viven. De la misma manera, escuchar los mismos relatos varias veces es una excelente gimnasia para fortalecer la memoria.

CÓMO LEER UN CUENTO A UN NIÑO

  • Cualquier momento es bueno: parece casi obligado leer un cuento cuando el niño se va a la cama, pero no tiene por qué ser este el único momento del día.
  • Es muy importante que el niño tenga un rol activo mientras escuchan. Hay que hacerles preguntas para que estén bien conectados con lo que se les cuenta. Es conveniente interrogarles si algún elemento de lo historia o algo que le pasa a algún personaje, les recuerda a ellos o a un amigo suyo.
  • Si el libro tiene imágenes es aconsejable hacerle preguntas sobre estas, para que las describa con el máximo detalle.
  • Las preguntas sobre las imágenes del cuento o sobre la propia historia no deben ser de respuesta dicotómica (sí o no). Si se realizan cuestiones abiertas el niño podrá trabajar su vocabulario.
  • No es necesario ser un buen actor, pero leer un cuento exige meterse en la piel de, por lo menos, algunos de los personajes que aparecen. No es muy divertido para el oyente utilizar el mismo tono monocorde de voz cuando habla un personaje malvado que cuando habla una princesa desvalida.
  • Leer el relato sin miedo a las preguntas, no hay que temer preguntar a los niños sobre lo que sienten los personajes. Así, se les ayuda a proyectar sus sentimientos.
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