Seguridad en biberones y otros recipientes


Manipular de forma adecuada los biberones y las tazas, así como la leche o el agua, es de suma importancia para evitar contaminaciones
Los bebés se alimentan sobre todo de leche, un medio excelente para la proliferación de bacterias patógenas que podrían causar enfermedad. Manejar de forma adecuada los biberones y las tazas, así como la leche o el agua de su interior, es de suma importancia para evitar contaminaciones. Mantener la leche a temperatura ambiente proporciona las características necesarias para el desarrollo de patógenos. Por este motivo, la primera norma indiscutible es preparar las comidas en el momento de su consumo. En el caso de que esto no sea posible, debe mantenerse siempre el alimento en el refrigerador hasta su consumo, calentarlo después y consumir, nunca dejarlo a temperatura ambiente.

Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ



Aunque es cierto que todas las leches para bebés que se comercializan han pasado estrictos controles de calidad y cumplen unas condiciones nutricionales concretas, no están exentas de contaminarse si, una vez en casa, no se mantienen unas adecuadas pautas de manipulación y conservación. Respetar la fecha de caducidad es indispensable para garantizar la seguridad de la leche, además de mantener bien cerrados los envases después de cada uso y no sobrepasar nunca un mes desde su apertura. Antes de manipular un biberón, las personas que lo preparen deben lavarse muy bien las manos, pero también han de lavar las manos de los bebés que lo tomen, antes y después de tocar el biberón. Estos nunca deben calentarse en el microondas o en el horno, ya que el calor no se reparte de manera uniforme y pueden quedar zonas frías. Lo más recomendable es calentar los biberones en un recipiente con agua caliente, sin que llegue a hervir, hasta alcanzar la temperatura deseada, unos 36ºC. Una vez calentados, deben agitarse bien y revisar siempre la leche antes de darla al bebé.

Biberones sin bisfenol A
El bisfenol A es una sustancia potencialmente tóxica que se utiliza en la composición de varios tipos de plásticos como el policarbonato, presente en los biberones, vajillas, dispensadores de agua o en las tapas de los tarros de alimentos infantiles. Desde el pasado mes de junio, la prohibición de fabricar biberones con el compuesto orgánico de bisfenol A es una realidad, así como la venta e importación de estos productos con el compuesto.

El uso de bisfenol A en la fabricación de biberones está prohibido en España desde principios de 2011
España no es el primer país en prohibir el bisfenol A. Francia y Dinamarca ya se sumaron a la causa el año pasado. No obstante, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) publicó un informe en septiembre de 2010 en el que admitía que la ingesta de esta sustancia en pequeñas dosis, menores de 0,05 miligramos por día, no representa ningún riesgo en la salud de los niños.

Es recomendable el uso de biberones de vidrio o de plásticos resistentes a las altas temperaturas y exentos de bisfenol A. Diferentes estudios mantienen que los biberones de cristal se esterilizan mejor, de ahí que sean recomendables para los primeros meses de vida del bebé. Los de plástico pueden emplearse sin ningún problema cuando el bebé ya empieza a manipularlos. Aunque la última decisión dependerá de los padres.

Cuidados en la leche materna
La lactancia materna es lo más recomendable para el bebé, aunque ello no significa que los preparados de leche sean de menor calidad. Para llevar a cabo correctas medidas de seguridad en la leche materna, deben respetarse algunas pautas como:

Colocar la leche materna en recipientes limpios y desinfectados si no se consume de manera inmediata. Evitarlos si no cierran bien para frenar posibles derrames.
Identificar los recipientes con la leche e indicar la fecha y hora de recolección. Evitar que la etiqueta pueda despegarse.
Almacenar los recipientes en el frigorífico o congelar si no se consume pasadas 48 horas.
Descartar la leche materna que ha estado una hora o más sin refrigerar.
Descartar cualquier biberón que ha estado más de una hora fuera del frigorífico.
Nunca perder la cadena de frío de la leche congelada.
La leche materna congelada debe descongelarse en el refrigerador o bajo agua fría, nunca en el microondas, y consumirse antes de 24 horas. Nunca volver a congelar.
La leche que sobre debe desecharse.

PREPARACIÓN SEGURA

El preparado de leche debe conservarse en un lugar fresco y seco. Una vez abierto el envase, debe prestarse especial atención, ya que los patógenos pueden llegar por diferentes medios. Las manos, la boca o la nariz de los manipuladores, la superficie de preparación, el mal estado del agua o un preparado almacenado durante demasiado tiempo son aspectos que influyen, de forma directa, en la seguridad final. Además, deben seguirse con detalle las instrucciones del fabricante, ya que si la leche está demasiado concentrada o diluida puede alterar su valor nutricional y llegar a ser peligrosa. Para llevar a cabo la preparación correcta hay que:
Lavarse las manos antes de la manipulación.
Lavar el biberón y cualquier otro tipo de utensilio que se utilice con agua limpia y detergente.
Desinfectar los utensilios en el lavaplatos o en agua hirviendo durante un minuto.
Guardar los biberones y utensilios en un lugar limpio y cubierto.
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