Mitos de los anticonceptivos



Las creencias erróneas respecto a los métodos anticonceptivos pueden provocar su uso incorrecto o embarazos no deseados
Una última encuesta sobre el uso de anticonceptivos en España indica que el 75% de las mujeres los utilizan, una cifra que ha descendido unos puntos en comparación con los resultados del año pasado. El preservativo y la píldora son los preferidos, con un 37% y un 18%, respectivamente. La mala noticia es que alrededor de dos millones de mujeres en edad fértil no los usan, por lo que se arriesgan a un embarazo no deseado (16,8% de riesgo total), entre otras causas, por falsos pretextos que, hoy en día, todavía giran en torno a algunas opciones, como la píldora. 
Por NÚRIA LLAVINA RUBIO
¿Qué hábitos anticonceptivos tiene la población femenina de España en edad fértil? ¿Qué aspectos influyen en la elección de un método concreto? Estas son las preguntas principales que ha tratado de responder la VII Encuesta de Anticoncepción en España, elaborada por el Equipo Daphne y Bayer Healthcare. La primera conclusión: un 25% de las mujeres españolas reconoce no usar ninguna medida anticonceptiva en sus relaciones sexuales. La franja de edad más sensibilizada es la de 20 a 24 años (85,3%) y la que menos, la de 15 a 19 (64,4%).






En esta entrevista a 2.096 mujeres entre 15 y 49 años, también se ha concluido que el preservativo (21%) y la píldora (14%) son todavía los métodos más utilizados, aunque hay falsas creencias en torno a la segunda, como que provoca múltiples efectos secundarios o engorda. En tercer lugar está el DIU, utilizado por el 5,7% de las mujeres encuestadas.

Falsos mitos, poderosos enemigos

Las falsas creencias respecto a los anticonceptivos, sobre todo las que giran alrededor de la píldora, pueden hacer peligrar su uso, provocar una utilización incorrecta de los mismos o, incluso, inducir embarazos no deseados. Esta cuestión es de tal importancia, que el congreso de 2012 de la Sociedad Europea de Contracepción, con el título "Mitos y conceptos erróneos frente a la evidencia de la anticoncepción", pretenderá reflejar que, a pesar de la difusión informativa, la disponibilidad de anticonceptivos y los logros en salud reproductiva, todavía hay ideas desafortunadas que pueden llegar a ser obsesivas. Ello afecta, en gran medida, a la voluntad de las parejas y limita su uso.
Un 25% de las mujeres españolas reconoce que no usa ninguna medida anticonceptiva en sus relaciones sexuales
Es el caso concreto del uso de la píldora en España: mientras que en la península el anticonceptivo más usado es el preservativo seguido de la píldora, en el resto de países europeos este orden se invierte. Los mitos respecto a la píldora son los más conocidos. Destaca que, además de sus "efectos secundarios", hace ganar peso y aumenta el riesgo de sufrir cáncer. Un trabajo de 2007 publicado en la revista "British Medical Journal" lo desmentía. Es más, citaba el factor protector frente a los tumores. En este estudio, realizado en 46.000 mujeres durante más de 30 años, investigadores de la Universidad de Aberdeen y del Centro de Salud Rural de Inverness (Reino Unido) demostraron que reducían en un 12% las posibilidades de desarrollar cáncer.
Respecto a la idea de que las píldoras provocan cierto sobrepeso, en realidad ningún estudio ha relacionado ambos factores, aunque sí pueden causar cierta retención de líquidos, si bien los productos más actuales cuentan con dosis muy bajas de hormonas. Esta reducción hormonal limita el número de efectos adversos que, en caso de registrarse, se superan si se deja de tomar la píldora. Por último, la creencia de que es perjudicial tomar píldoras más allá de los 35 años es solo relativamente cierta. Si bien a partir de una cierta edad debe consultarse con el ginecólogo, en realidad pueden tomarse durante toda la vida fértil.
No obstante, los especialistas recomiendan dejar de tomarlas en caso de ser fumadora, padecer hipertensión, diabetes o riesgo elevado de enfermedad cardiovascular. Otra idea equivocada es creer que los métodos tradicionales, como el "coitus interruptus" (marcha atrás), son más seguros. Aunque las autoridades sanitarias lo consideran poco fiable, la Sociedad Española de Contracepción reveló que un 13% de las mujeres lo practican en sus relaciones sexuales, según datos de 2007.
Las ideas de que el virus del sida es capaz de atravesar los preservativos o de que en la primera relación no hay riesgo de embarazo (cuando en la adolescencia hay un número elevado de embarazos no deseados) perjudica también el buen uso de los métodos anticonceptivos. Estos falsos mitos se perpetúan por la importancia del entorno social como fuente de información.
Los expertos abogan por la educación como factor determinante para un cambio de conducta. Sin embargo, parece que hay mucho trabajo por hacer: un estudio de la Sociedad Europea de Contracepción indica que, de media, solo la mitad de los europeos reciben educación relacionada en la escuela, en comparación con el 78% en Latinoamérica o el 74% de EE.UU.

Uno más uno en anticoncepción

Durante los últimos años ha aumentado el denominado uso del "doble método", que consiste en combinar el preservativo con un método hormonal como la píldora. El pico más alto de uso lo tienen las mujeres más jóvenes (3,2%), aunque solo un 1,3% de mediana edad recurre a él. Además, más de la mitad de las encuestadas no lo conocía. La encuesta también describe qué vías utilizan las españolas para obtener información al respecto, que revela una diferencia generacional: las mujeres entre 15 y 24 años se informan más en su entorno social, al contrario que el resto, que recurre a información sanitaria.

OTROS USOS DE LA PÍLDORA

La píldora es un comprimido de uso diario con hormonas que controlan el funcionamiento del ovario y el útero y alteran el funcionamiento del organismo para prevenir el embarazo. La mayoría se toman durante 21 días seguidos y, según la presentación, durante 7 días dejan de tomarse o se toma una píldora sin hormonas (en las presentaciones de 28 días), periodo en el que se menstrua. La píldora es el anticonceptivo que reúne más creencias sociales, pero es también el más utilizado para tratamientos que van más allá de evitar el embarazo.
Según el trabajo publicado, se usa para regular el ciclo menstrual (44,9%) y el dolor menstrual (36,7%), aliviar los síntomas previos a la regla (32%) y de la anemia (16%), como tratamiento de afecciones en piel -acné- y pelo -grasa- (13%) y, por último, en enfermedades ginecológicas como miomas o endometriosis (7,3%).
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