Viajar en coche con bebés y niños

Planificar los horarios, las paradas, los juegos y las comidas es fundamental para evitar contratiempos //  Por LAURA CAORSI
¿Cómo entretener a los niños durante un viaje? ¿Qué aspectos se deben prever? Aunque cada vez más personas aprovechan fines de semana o vacaciones para disfrutar de largos periplos ¿qué debemos tener en cuenta cuando viajamos con bebés o con niños?

Los aspectos que se deben prever cuando se viaja con niños

La planificación es fundamental para minimizar sorpresas durante un viaje. Pero se vuelve imprescindible cuando el trayecto tiene lugar en fechas especiales, se hace en coche y con niños. En estos casos, más que nunca, es muy importante cuidar la seguridad y el confort de todos los ocupantes. Y minimizar los imprevistos.

La seguridad

Antes de partir, conviene siempre corroborar el pronóstico del tiempo y el estado de las carreteras. Resulta de gran ayuda saber de antemano dónde hay tormentas, nevadas, accidentes o atascos, ya sea para equipar mejor el vehículo o para modificar el itinerario.
Encontrarse con mal tiempo es más factible en esta época del año. Nunca están de más las cadenas para la nieve, la ropa de abrigo y un juego de mantas en el maletero.
También es aconsejable mantener lleno el depósito de combustible a lo largo del viaje. Si se registra un atasco y fuera hace frío, será imprescindible mantener el vehículo en marcha para conservar la temperatura interior. Quizá un adulto pueda aguantar el enfriamiento, pero un niño -y más si es un bebé-, no. Los recién nacidos no regulan bien su temperatura.
Los pequeños siempre deben viajar en las sillas de seguridad adecuadas para su edad, peso y estatura, bien colocadas y homologadas. Un niño que viaja sin ninguna sujeción multiplica por 5 las posibilidades de sufrir lesiones mortales.




El momento oportuno

Los conductores con experiencia saben lo importante que es fijar un horario y una fecha para el viaje, evitar (cuando es posible) las horas punta y los días más complicados, y no lanzarse a hacer un trayecto largo sin haber descansado antes. Sin embargo, también han de tener en cuenta que eso del "momento oportuno" adquiere nuevas dimensiones cuando se viaja con niños.

Si los pequeños aún son bebés, se recomienda aprovechar sus horas de sueño habituales para hacer el viaje. Esto hará más llevadero el trayecto para todos, desde el conductor (que no tendrá distracciones) hasta el propio bebé.
Cuando los niños son más grandes (a partir de los tres años de edad), también se puede aprovechar sus horas de sueño. No obstante, es importante contar con elementos que apaciguen su curiosidad, su cansancio y su ansiedad. Parar en zonas recreativas, recurrir a los juegos tradicionales (como el "veo veo", las "palabras encadenadas" o el "prohibido decir"), llevar un DVD portátil con películas infantiles (si se tiene) y explicarles los paisajes que se ven por el camino alivia mucho el peso del viaje.
El confort

En un coche, la comodidad de los niños es distinta a la de los adultos. Para los pequeños, confort es sinónimo de entretenimiento y de mantener satisfechas sus necesidades, sobre todo, las primarias: la comida y el baño.

Si los niños ya han dejado de usar pañales o están en ello, se debe parar cada dos horas para ofrecerles ir al aseo. También hay que llevar papel higiénico o toallitas desechables por si fuera necesario hacer una parada imprevista donde no hay bares ni gasolineras.
Si aún utilizan pañales, hay que hacer paradas periódicas para cambiarlos (y cambiar de aires), estirar las piernas y descansar.
En cuanto al entretenimiento dentro del coche, también varía en función de la edad.

Con los bebés bastarán algunos juguetes (móviles, sonoros, de colores...), que convendrá darles poco a poco para mantener siempre un "factor sorpresa", una novedad que les entusiasme.
Con los niños hay más opciones, desde los juegos en familia, las adivinanzas y las canciones, hasta los juguetes y las películas. Cabe recordar, en el caso de los juguetes, que no deben ser objetos pesados ni muy voluminosos, ya que un frenazo brusco puede convertirlos en elementos peligrosos.
Por último (pero no menos importante), hay que cuidar la comida. Siempre que se viaja con niños hay que llevar una bolsa con alimento y bebida y, si son bebés, sus biberones y potitos. Aunque parezca muy simple, este consejo puede hacer la diferencia entre un viaje agradable y una tortura sobre ruedas. Además, en días de fiesta, no todos los comercios abren. Será más difícil, por tanto, encontrar un restaurante, un bar o una gasolinera, sobre todo, si se viaja por carreteras secundarias o comarcales.
La Familia en LA REVISTA
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