Cómo el embarazo aumenta el placer sexual

Muchas parejas disfrutan más del sexo durante el embarazo por un aumento del deseo y la falta de preocupaciones en relación con los métodos anticonceptivos // Por CRISTIAN VÁZQUEZ
El embarazo es un periodo en el que la pareja puede gozar de una vida sexual plena e incluso disfrutar más que antes y después de la gestación. La clave pasa por dejar los miedos y tabús de lado y vivir el sexo con tranquilidad. En este artículo se explica la importancia de las relaciones sexuales durante el embarazo, los beneficios que tienen para la mujer, el hombre y el bebé y las posiciones más placenteras durante esta etapa.

La importancia de las relaciones sexuales durante el embarazo

El embarazo es un periodo especial para las parejas por muchas razones; y, entre ellas, el sexo es una de las más importantes. La alteración hormonal que experimenta la mujer embarazada puede producirle síntomas diversos, desde un aumento del deseo (y, al mismo tiempo, de la capacidad de sentir placer) hasta, su disminución. A menudo también surgen muchos temores e inquietudes relacionados con este tema, que alteran y perjudican la vida sexual de la pareja. Por eso, lo más importante es informarse y consultar con el médico todas las dudas.

Más allá del incremento o la pérdida del deseo, los especialistas coinciden en que tener una buena actividad sexual durante el embarazo es beneficioso para las mujeres, sobre todo a nivel afectivo y emocional. "La mujer experimenta cambios hormonales que hacen que se sienta muy sensible y necesita sentirse deseada", explica la sexóloga Lydia Luque, presidenta de la Asociación Sexológica Sexcuela. La especialista agrega que "las relaciones sexuales en este periodo afianzan el vínculo en la pareja". En los únicos casos en los que pueden existir contraindicaciones es en los embarazos de riesgo, en los cuales el médico indicará lo conveniente en cada situación particular.

El órgano sexual más importante del cuerpo humano es el cerebro. Por eso, para disfrutar al máximo de la actividad sexual durante el embarazo, es fundamental que los dos miembros de la pareja estén tranquilos y relajados.




De hecho, en muchos casos, esa tranquilidad puede ser consecuencia de la absoluta falta de preocupaciones en relación con los métodos anticonceptivos, que durante el embarazo dejan de ser necesarios. También de que muchos embarazos se concretan después de un periodo más o menos largo de búsquedas e intentos, durante el cual el interés por la fecundación puede llegar a prevalecer sobre el de la propia obtención de placer.

Una vez que la pareja logra la gestación, se puede dedicar a disfrutar sin pensar en otros asuntos. Por eso, para muchas personas, el sexo durante el embarazo es el mejor de sus vidas.

En cualquier caso, hay que recordar que no siempre que se habla de relaciones sexuales se hace referencia al coito y la penetración: los expertos también destacan la importancia de otro tipo de prácticas, desde los besos y caricias hasta el sexo oral y la masturbación. La sexóloga Lydia Luque afirma que "en general, cuando se habla de sexo durante el embarazo, se hace referencia a la penetración vaginal; pero hay que valorar otro tipo de juegos eróticos durante el embarazo, que también son muy importantes". En este sentido, lo fundamental es dejar de lado los prejuicios y tabús y enfatizar la importancia del diálogo y la comunicación en la pareja.

Beneficios del sexo durante la gestación

Para la mujer. Durante el embarazo, las mujeres experimentan cambios hormonales y fisiológicos que provocan un aumento del placer que sienten al mantener relaciones sexuales. "La mayor irrigación sanguínea hace que en ciertos casos las zonas genitales estén un poco más dilatadas, lo que aumenta en algunas mujeres la sensación de placer al mantener relaciones sexuales", indica Francisca Molero, vicepresidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología (FESS). Esta es la causa de que algunas mujeres puedan alcanzar los orgasmos con más facilidad.

Las secreciones vaginales aumentan en cantidad durante esta etapa; y varía su olor y sabor. Esto puede ser negativo, pero también puede ayudar en caso de que existan problemas de lubricación o de estrechez vaginal anteriores a la gestación.

Por otra parte, una buena actividad sexual durante el embarazo ejercita y fortalece los músculos de la vagina, lo cual es muy bueno como preparación para el momento del parto. Además, el semen dilata y reblandece el cuello del útero, un aspecto que también puede resultar beneficioso en vistas al próximo nacimiento del bebé.

Para el hombre. La imagen de la mujer embarazada puede aumentar el deseo sexual en el hombre, ya que aumenta el tamaño de los senos y las curvas se acentúan. Para muchos varones, hacer el amor con una embarazada constituye una verdadera fantasía erótica: para ellos, es este el momento de satisfacer esos anhelos.

Para el bebé. En lo referido al bebé, no solo no se da cuenta de lo que ocurre mientras la pareja disfruta del sexo, sino que tampoco se le hace daño alguno (siempre que, por supuesto, se tenga cuidado de no presionar el abdomen).




Además, es beneficioso para pequeño, ya que se encontrará más oxigenado, debido al aumento de riego sanguíneo en el útero a causa del coito. El balanceo por los movimientos de la madre y las contracciones del útero durante el orgasmo le resultan agradables; y tras el orgasmo, la madre le transmitirá su sensación de tranquilidad y satisfacción.

Las posiciones más placenteras
Las posiciones más placenteras para las relaciones sexuales dependen de cada pareja. Según el momento del embarazo, hay algunas que son más recomendables que otras.
La postura clásica del hombre encima de la mujer (misionero) se puede practicar hasta el primer trimestre, pero se desaconseja a partir del cuarto mes de gestación, ya que el peso del útero comienza a ejercer una presión excesiva sobre vasos sanguíneos importantes. La postura de la mujer encima del hombre, además de ser muy placentera, le permite a ella controlar los movimientos, el ritmo y la profundidad de la penetración, por lo que es una de las más aconsejadas. También lo es la de la mujer a cuatro patas, apoyada sobre sus manos y rodillas, y el hombre detrás; salvo en los últimos meses de la gestación, cuando el tamaño del abdomen hace que resulte muy incómoda.
Para esa última etapa en que la tripa ya es muy grande, una postura muy cómoda es practicar sexo de costado, también con el hombre detrás. Es muy placentera y evita que la mujer se canse o se esfuerce mucho. En estos casos, conviene que esté recostada sobre su lado izquierdo, ya que, en caso contrario, el peso del útero podría ejercer presión sobre la vena cava inferior y ocasionar algún problema, como una bajada de la tensión sanguínea.

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