Sí a la siesta de los peques

Un nuevo estudio indica que los infantes que no toman siestas diarias podrían tener un aumento en el riesgo de desarrollar trastornos del ánimo más tarde en la vida.
Los investigadores observaron a infantes entre las edades de 30 y 36 meses y hallaron que privarlos de una siesta diaria resultaba en mayor ansiedad, niveles más bajos de alegría e interés, y una reducción en la habilidad de resolver problemas.

Muchos niños pequeños hoy en día no cuentan con la cantidad necesaria de sueño, y para los infantes, las siestas diarias son una forma de asegurarse de que sus “tanques de sueño” estén preparados para terminar cada día.
Este estudio muestra cómo la falta de sueño por perderse una siesta influye en cómo un niño pequeño expresa sus diferentes sentimientos y estados de ánimo, y, con el tiempo, podría afectar a sus cerebros en desarrollo y ponerlos en un riesgo a problemas relacionados con el estado de ánimo de por vida.


Los investigadores grabaron las expresiones emocionales de los infantes mientras trabajaban con rompecabezas, con y sin solución, durante dos días diferentes. Un día, el examen fue llevado a cabo una hora después que los niños habían tenido una siesta normal de 90 minutos, y el otro día los niños habían sido privados de la siesta.

Cuando lo segundo ocurrió, los infantes mostraron un detrimento del 34 por ciento en respuestas emocionales positivas tras solucionar los rompecabezas que tenían solución, un aumento del 31 por ciento de respuesta emocional negativa cuando eran incapaces de completar los rompecabezas sin solución, y un detrimento del 39 por ciento en la expresión de confusión cuando intentaban completar estos últimos rompecabezas.

Fuente: Farmacia Blog
La Familia en LA REVISTA
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