La vulnerabilidad genética (Parte II)

Aunque es difícil determinar exactamente en qué medida, los trastornos autoinmunes tienen un componente genético.

En general, las mujeres son más propensas a enfermedades autoinmunes, donde el sistema inmune actúa exageradamente atacando cosas que no debería.
En los trastornos de la tiroides tales como la enfermedad de Hashimoto, una glándula endocrina se encuentra a la defensiva, la misma teoría se aplica a la esclerosis múltiple, artritis reumatoide, lupus y algunos casos de diabetes.

Aunque es difícil determinar exactamente en qué medida, los trastornos autoinmunes tienen un componente genético. Por ejemplo, tener uno de los padres con esclerosis múltiple eleva el riesgo de 0,1 por ciento al 1 por ciento. Otras enfermedades autoinmunes acarrean vínculos genéticos similares.

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Una primera recomendación para los pacientes con enfermedades autoinmunes es evitar el gluten. Este a menudo hace que el cuerpo se inunde con sustancias químicas inflamatorias llamadas citoquinas, enviando mensajes a un sistema inmunológico ya hiperactivo, para que ataque a los tejidos.
Los expertos coinciden en que también es una decisión inteligente buscar buenas fuentes de vitamina D. Bajos niveles de este nutriente se han encontrado en las personas con depresión, osteoporosis, cáncer y las enfermedades del corazón, y la vitamina del sol también juega un papel en los trastornos autoinmunes como la artritis reumatoide y la diabetes.

La vitamina D es un regulador importante del sistema inmunológico. Cinco minutos de exposición al sol, dos veces al día pueden ayudar a alcanzar la cuota diaria; los rayos UV permiten a las células de la piel fabricar vitamina D.

Los trastornos autoinmunes son una forma de auto-ataque, pero las personas ya están constantemente atacándose a sí mismas por no ser capaz de hacerlo todo.
Dejar de castigarse a sí mismo por ser humano podría ayudar a una mejor salud.

Fuente: blog de farmacia
La Familia en LA REVISTA
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