Las 5 mejores formas de guardar fotos y recuerdos del bebé

Fotolibros, capturas en vídeo del niño y hasta las primeras prendas son tesoros que se pueden disfrutar en el futuro // Por CRISTIAN VÁZQUEZ de www.consumer.es
Los bebés crecen rápido. Fotografías, fotolibros, tazas con la carita del niño, calendarios y hasta vídeos son formas de guardar los recuerdos del pequeño y disfrutar de su veloz crecimiento. A continuación se recogen cinco divertidas propuestas para conservar estas reliquias y poder disfrutar de ellas una vez que el niño sea más mayor.

1. Fotografías digitales del bebé



El recuerdo del bebé más común -y fácil de guardar- son las fotografías, sobre todo ahora que casi cualquier teléfono móvil incluye una cámara con una calidad aceptable. Pero para poder disfrutarlas con el tiempo, estas imágenes hay que organizarlas.

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Si se guardan en formato digital, y conviene tenerlas al menos en dos soportes, para evitar sustos. Algunos de los más utilizados son los discos duros, pendrives, sitios web de almacenamiento de datos como Dropbox, Flickr, Instagram, etc.

Otra posibilidad es optar por los CD o discos compactos. Aunque esta opción puede ser un arma de doble filo, porque su vida útil es muy limitada.

Las fotos digitales del niño permiten compartirlas con amigos y familiares a través de la Red por correo electrónico y las redes sociales.

2. Fotolibros de papel para el bebé

La opción clásica para guardar los recuerdos del bebé es imprimir las fotos. Esto permite crear un bonito fotolibro.

La competencia entre las numerosas empresas que ofrecen este servicio explican que esta opción, que hace unos pocos años resultaba muy cara, ahora sea más asequible. Los modelos más básicos cuestan desde 12 euros, aunque a menudo hay ofertas con precios promocionales.

Desde casa, a través de Internet, se puede personalizar cada fotografía del niño (tamaño, brillo, etc.) y elegir el material para las cubiertas del fotolibro y su número de páginas. Algunas opciones son: Fotoprix, Vistaprint, Hofmann y Photobox.

3. Tazas y otros objetos para disfrutar del niño

Es frecuente que las mismas compañías que crean fotolibros con los recuerdos del bebé ofrezcan otros productos que se pueden personalizar con las imágenes del pequeño. Algunos de los más comunes son las tazas, llaveros, calendarios, alfombrillas para el ratón del ordenador, imanes para el frigorífico, fundas de cojines y hasta ropa de cama.

Estos objetos soportan el paso del tiempo un poco peor que los libros, pero, a cambio, ofrecen la compañía del niño mucho más visible y permanente en la vida cotidiana.

4. Cámara, ¡acción! Vídeos del bebé

Los teléfonos inteligentes (smartphones), además de permitir sacar fotos, permiten grabar vídeos. A diferencia de las fotos, los vídeos no se pueden imprimir, así que, con más razón, hay que extremar las precauciones a la hora de guardar los archivos digitales.

Además, se puede usar YouTube o cualquier otra plataforma de alojamiento de vídeos para compartirlos con familiares y amigos. En este caso, conviene prestar especial atención a las configuraciones de privacidad de cada archivo y siempre guardar el archivo original en al menos dos soportes diferentes.

Hay profesionales que, además, elaboran vídeos del bebé. Es decir, lo mismo que hacen casi todos los padres y madres, de forma casera, pero con calidad profesional. Recomendado para familias exigentes.

5. Guardar ropa y objetos especiales del bebé

Existen otros objetos que pueden resultar bonitos recuerdos del pequeño: un mechón de sus primeros cabellos, las ropitas del niño, los periódicos impresos del día de su nacimiento, etc. Estos artículos pueden parecer frívolos o sin ninguna importancia, pero con el paso del tiempo -al igual que las fotos- ganan valor.

¿Dónde guardar los recuerdos? Las posibilidades son muchas, pero hay dos opciones que resultan muy apropiadas. Una es utilizar una carpeta o archivador donde conservar estos objejos (como si fuera un álbum). Se pueden usar sobres o bolsitas de plástico transparente para proteger los artículos.

La otra variante es emplear una caja, en la que es un poco más difícil mantener un orden pero, como contrapartida, ofrece más espacio. Además, evita el riesgo de que las cosas del niño se aplasten y deterioren. Se puede adornar como una caja de regalos e, incluso, con fotos del bebé en la parte exterior.

La Familia en LA REVISTA
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