Hijas de papá

El sacrificio, el esfuerzo y la carencia son factores importantes que deben estar presentes en la educación
En muchos casos, la relación que se establece entre un padre y una hija puede llegar a producir inconvenientes durante el desarrollo y vida adulta de la niña. ¿Cómo preservar el afecto sin arriesgar la estabilidad emocional en el futuro?
// Autor: Mario Casale




Existe la creencia que asegura que las hijas mujeres son la debilidad de los padres. Esto no tiene por qué ser un inconveniente si se tienen muy en claro cuáles son los límites que deben existir entre ambas partes.

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“Es natural establecer una relación estrecha con los padres. A veces es con uno de los dos, dependiendo del trato que cada progenitor le dé a los hijos.

Los niños son muy hábiles y rápidamente se valdrán de todas las herramientas posibles para obtener aquello que desean. Si el padre es el de carácter más vulnerable sabrán que es a él al que hay que acercarse cada vez que necesiten cubrir una necesidad”, sostiene la psicopedagoga española Arantxa Cortés.

Lo que los padres en conjunto deben lograr es no dejar que el hijo prefiere a uno por encima de otro y que no se aproveche de las debilidades de cada adulto.

“Todos tenemos nuestro talón de Aquiles y mucho más cuando se trata de los hijos, pero hay que ser lo suficientemente hábil para no descubrirse frente a ellos.

Los niños son especialmente hábiles si se trata de capitalizar cualquier traspié de los padres y mostrar vulnerabilidad sobre todo ante sus deseos es un error que mejor evitar”, argumenta la profesional.

En determinadas circunstancias, las niñas que solamente tienen uno de los padres se convierten en pequeñas malcriadas y manipuladoras.

“Esto es así si el padre lo permite. El adulto siempre tiene que partir de la base que la responsabilidad para que determinada situación ocurra es de él ya que los niños siempre terminan adaptándose a las reglas que establecen los mayores”, explica la psicopedagoga.

Para una sana relación padre-hija

Cuesta mucho decir que no o prohibir algo que el hijo quiere, pero hay que entender que no pueden hacer lo que quieren y cuándo lo desean.

Hay normas que hay que acatar y es mejor que las aprendan desde niños ya que la vida luego les demostrará otra cosa a la que no están acostumbrados y el golpe será doloroso.

“Es saludable para los hijos saber que hay cosas que los padres no les darán. Las enseñanzas están para que aprendan y recorran un camino de aprendizaje y no de placeres constantes.

El sacrificio, el esfuerzo y la carencia son factores importantes que deben estar presentes en la educación”, aconseja la especialista. Si la madre advierte que el padre consiente mucho a la hija, debe intervenir.

“La idea con este procedimiento no es enfrentar a ambos progenitores, sino marcar el error en cuanto se produce para poder corregirlo.

No es desautorizar sino reforzar lo que se desea lograr al final de cuentas que es criar a una persona de bien, con valores y sobre todo que sea trabajadora, luchadora y que pueda valerse por ella misma para lograr sus objetivos.

Mala cosa si a los hijos les damos todo servido en bandeja. Nosotros no estaremos toda la vida y ellos desde pequeños tienen que hacer esfuerzos para ganarse el mérito”, explica la profesional.

Si a la niña o adolescente se le da una paga al mes o cada semana, no salirse del valor estipulado. “Si se queda sin dinero no dejarse influenciar ni por llantos ni por excusas.

Simplemente hay que decirle que para la próxima vez ahorre si tiene pensado un gasto, pero que no se le dará más de lo acordado”, comenta Cortés.

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El mismo proceder se debe tener con las salidas con amigas o novio. “Sobreprotegerla solamente hará de ella una persona desvalida y dependiente. Algo que ningún padre queremos lograr de nuestros hijos”, finaliza diciendo la experta.

La Familia en LA REVISTA
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