Las diferencias en la adolescencia

Una de las causas del sufrimiento en adolescentes es por la propia imagen: La adolescencia supone el paso de la niñez a la edad adulta. Esta transformación no sólo es física con todos los cambios que conlleva tanto en chicos como en chicas sino también es psicológica. ¿Cómo consolarse de un mal de amores, tener amigos o sentirse bien en su propia piel? Dicho de otro modo, ¿cómo vivir lo mejor posible la adolescencia, un período que es sinónimo de apertura y de transformaciones que marcan para siempre el destino de cada persona? Cómo superar los problemas en la adolescencia.

Los problemas en la adolescencia

Los adolescentes son especialmente sensibles a la mirada de los demás y necesitan compartir actividades con ellos. Por eso puede darse la paradoja de que lleguen a sufrir mucho por una pequeña diferencia y sufran mucho menos por una diferencia enorme (siempre que el grupo les acepte). ¿Qué hacer pues cuando, a través de las burlas, son víctimas de la presión del conformismo, un conformismo con el que ellos mismos miran demasiado a menudo a los demás? ¿Por qué sienten esa necesidad de ser como las demás ovejas del rebaño? ¿Hay que valorar a todo el mundo del mismo modo?


Evidentemente, la naturaleza no es equitativa y algunas personas encajan mejor en el canon de la moda que otras. Sin embargo, la belleza es una característica muy efímera. Un adolescente guapo no siempre se convierte en un adulto bien parecido y, a la inversa, hay adolescentes poco agraciados que, luego, de mayores, son muy guapos. Un adolescente demasiado guapo corre el riesgo de perder su belleza, de ser demasiado sensible al envejecimiento y de pasarse la vida luchando vanamente contra el paso del tiempo. En cambio, cuando en el adolescente no destaca especialmente por su belleza, el tiempo no le afecta tanto y el envejecimiento resulta más fácil.

No ser guapo en la adolescencia no impide encontrar, antes o después, a un chico o una chica capaz de ver algo que vaya más allá de las apariencias. Para ello, los adolescentes no deben considerar el aspecto físico como una desgracia, sino aprender a abrirse a los demás para que puedan encontrar nuestros tesoros interiores. La solución está en abrirse, no en encerrarse en uno mismo.

Adolescentes que tratan de ser únicos

Algunos adolescentes reivindican su diferencia hasta el punto de sufrir por culpa de esa originalidad. Esa necesidad de ser original procede de la idea de estar en el origen de sí mismos (el “autoengendramiento”) y de la necesidad de ser únicos. Hay psiquiatras que hablan de la “crisis de originalidad juvenil”, es decir, de la necesidad de demostrar que son distintos a los demás. Pero si todos son originales, acaban pareciéndose en la originalidad.

Lo difícil es ser original entre originales. Por eso algunos adolescentes hacen justo lo contrario que los demás, accediendo a un segundo nivel, lo que provoca las críticas de los originales de primer nivel. Es la adolescencia en toda su sutileza, su complejidad y sus contradicciones.

Daniel Marcelli. psiquiatra infantil


La Familia en LA REVISTA
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