Primeros contactos entre madre e hijo: cuatro preguntas con respuesta

El contacto piel con piel del bebé y la madre después del nacimiento facilita el inicio de la lactancia y disminuye el estrés en los pequeños: El contacto piel con piel de la madre con su bebé recién nacido no es solo una cuestión de sentimientos. La evidencia científica demuestra que el contacto precoz con el recién nacido repercute en el buen estado de salud del pequeño y en el óptimo comienzo de la lactancia. En este artículo se explica qué es y cómo realizar el contacto piel con piel, además de sus principales beneficios. También se especifica de qué manera hacerlo en los casos de cesárea. // Por MARTA VÁZQUEZ-REINA

1. ¿Qué es el contacto piel con piel con el recién nacido?

Abrazar a un hijo nada más nacer es un acto instintivo para cualquier mujer. Sin embargo, la separación de la madre y el recién nacido tras dar a luz ha sido el protocolo habitual en las maternidades españolas.

Por fortuna, hoy las cosas están cambiando. La 'Estrategia de atención al parto normal en el Sistema Nacional de Salud' del Ministerio de Sanidad recomienda que el bebé sano y su madre "permanezcan juntos tras el parto y no se separen en ningún momento", si el estado de salud de la mujer lo permite.


El protocolo aconsejado para llevar a cabo esta práctica consiste en colocar al niño nada más nacer (o al menos en la primera media hora) sobre el abdomen de su madre, de modo que se establezca un contacto piel con piel entre ambos.

Durante las dos primeras horas posteriores al parto, el bebé se encuentra en el denominado periodo sensitivo. Este tiempo de intimidad entre madre e hijo favorece que el pequeño sea capaz de reptar poco a poco hacia el pecho de su madre e iniciar la lactancia de forma espontánea.

2. ¿Cuánto debe durar el contacto tras el parto?

Lo idóneo es que este primer encuentro entre la madre y el recién nacido "se prolongue al menos durante 70 minutos", señala Adolfo Gómez Papí, pediatra neonatólogo del Servicio de Pediatría del Hospital Juan XIII de Tarragona, pionero en la implantación de esta práctica en nuestro país.

La investigación llevada a cabo por Gómez Papí apunta que, al mantener el contacto piel con piel más de 50 minutos, se multiplican por ocho las probabilidades de que el bebé se coja al pecho para comenzar la lactancia materna.

3. ¿Cuáles son los beneficios del contacto precoz?

La evidencia científica ha demostrado con creces que el contacto piel con piel entre el hijo y la madre nada más nacer reporta numerosos beneficios para ambos. La revisión de la biblioteca Cochrane de 30 estudios realizados en torno a esta práctica recoge las principales ventajas del contacto piel con piel:

Facilita el inicio y el mantenimiento de la lactancia. El contacto precoz despierta en el bebé las maniobras instintivas de búsqueda del pecho para alimentarse. De hecho, el 90% de los recién nacidos se agarra al pecho de manera espontánea después de 70 minutos de piel con piel con su madre. Los estudios evidencian, además, que la duración del periodo de lactancia es mayor en las mujeres que tuvieron contacto precoz con sus hijos tras el parto.

Disminuye el estrés del bebé. Los niños que han estado piel con piel con sus madres después de nacer lloran menos y duermen más.

Mejora el bienestar emocional de las madres. Las mujeres que establecieron contacto precoz con su hijo presentan menos ansiedad a los tres días del nacimiento y más confianza en sus capacidades para cuidar al recién nacido cuando le dan el alta.

En las madres con parto por cesárea, el contacto piel con piel le ayuda a percibir el nacimiento como una experiencia más grata y satisfactoria.

Permite regular la temperatura corporal del bebé. La temperatura de los recién nacidos que permanecen piel con piel con su madre después del parto se eleva de forma progresiva durante la primera hora del contacto precoz. De este modo se evita la hipotermia que sufren los pequeños que son separados de su madre nada más nacer.

4. ¿Qué ocurre en los casos de cesárea?


El parto por cesárea puede dificultar la práctica del contacto piel con piel de la madre con el recién nacido. La limitación en la movilidad de la madre y la continuación de la intervención quirúrgica después del nacimiento son algunas de las trabas para implementar de forma rutinaria este método. Sin embargo, los especialistas señalan que, con buena predisposición, el contacto precoz también es posible tras el parto por cesárea.

Otra opción, en estos casos, es delegar en el padre y que sea él quien establezca el contacto piel con piel.

Madre canguro: el antecedente

El procedimiento del contacto piel con piel entre madre y recién nacido no es algo nuevo. Se inspira en el denominado Método madre canguro, un programa de cuidados de los bebés prematuros ideado en 1979 por Edgar Rey y Héctor Martínez, del servicio de pediatría del Instituto Materno Infantil de Bogotá (Colombia).

Esta metodología está instaurada hoy en día en más de 75 países y está reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un procedimiento "que fomenta la salud y el bienestar, tanto de los recién nacidos prematuros, como de los nacidos a término".

En España, según informa la campaña 'Que no os separen', de la asociación El Parto es Nuestro, el método canguro está implementado en el 60% de las unidades neonatales de los centros hospitalarios.

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