Cuando la depresión postparto se alarga

Acudir a un psicoterapéuta evita que la situación se haga crónica. También ayuda a liberar el sufrimiento y la negatividad, favoreciendo las relaciones entre el niño y la madre.

Tras la alegría del parto y el nacimiento del bebé sobreviene un período variable en el que la madre se ve sometida a sentimientos que suponen una bajada anímica.

Debe hacer frente a nuevas responsabilidades y no sabe si será capaz de cumplir con ellas. Se siente especialmente frágil y vulnerable, y la incertidumbre se apodera de ella sin que sepa muy bien a qué es debido.

Por lo general la psique de la mujer vuelve a la normalidad cuando comrprueba que puede hacer frente a las vicisitudes del día a día.


Cuando el estado depresivo se alarga

La tristeza se alarga en el tiempo y degenera en una depresión severa, cuyos síntomas repercuten no solo en ella, sino en el resto de la familia, por la carga que supone para los demás integrantes, hermanos o pareja, asumir los roles que su aislamiento y trastorno no le permiten cumplir.

El bebé es una víctima más de esta situación, cuyas conscuencias son más serias, porque carece de las herramientas necesarias para hacer frente a la privación afectiva de la madre.

El bebé necesita que la madre responda a sus necesidades, ya que ello contribuye a formar su propio yo. De lo contrario con el tiempo dará prioridad a las necesidades de su entorno, dejando de lado las suyas.



Qué se debe hacer

No hay que minimizar las quejas o la situación de la madre. Realmente lo pasa mal y hay que escucharla, en la confianza de que lo superará.

Acudir a un psicoterapéuta evita que la situación se haga crónica. También ayuda a liberar el sufrimiento y la negatividad, favoreciendo las relaciones entre el niño y la madre.

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