Buscando el embarazo 3

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Detectando la ovulación por Dr. Claudio Chillik
Especialista en medicina reproductiva y endocrinología ginecológica
  • Cuándo ocurre la ovulación
  • Medición de la temperatura Basal
  • Moco del cuello uterino
  • Medición de la hormona LH
Cuándo ocurre la ovulación
La ovulación, o sea la salida del óvulo del ovario, ocurre todos los meses en la mitad del ciclo menstrual de la mujer, es decir que si una mujer tiene un ciclo menstrual de 28 días , el día 14 del ciclo ocurre la ovulación, teniendo en cuenta que el día 1 es el día que le viene la menstruación y el día 28 es aquel en el que le viene la próxima menstruación.
Medición de la temperatura Basal
La ovulación se puede detectar de varias maneras. La manera más tradicional pero una de las más ineficaces es la medición de la temperatura basal ya que como consecuencia de la ovulación se produce un ligero aumento de la misma que se debe a que luego de la ovulación aparece una hormona llamada progesterona que es la responsable de la elevación de la temperatura corporal.
El defecto que tiene este método para diagnosticar la ovulación es que la temperatura sube como consecuencia de la ovulación, o sea que cuando se detecta dicho ascenso la ovulación ya ha ocurrido.

Moco del cuello uterino
Otra manera de diagnosticar la ovulación es por el efecto que tienen las hormonas producidas por el ovario sobre el moco del cuello uterino.
A medida que nos acercamos a la ovulación la cantidad de moco del cuello uterino aumenta y comienza a tener ciertas características que hacen que sea una secreción trasparente como clara de huevo, con la característica de que se estira y no se corta (Filancia), y todo ésto indica que la ovulación está próxima.
Esto es importante porque ese moco que aumenta con las hormonas sexuales es el responsable de permitir el ascenso de los espermatozoides, por lo tanto la época más fértil de la mujer es justamente cuando aparece ese moco cervical. Habitualmente cuando se produce la ovulación ese moco se interrumpe.

Medición de la hormona LH
Otro método para detectar la ovulación es a través de la medición de una hormona llamada LH; dicha hormona LH es la responsable que se produzca la ovulación y la misma ocurre 24 hs. después de un brusco ascenso de esta hormona.
La hormona LH es detectable tanto en sangre como en orina y a través de un método de medición de LH en orina se puede detectar su presencia.
El día que dicho análisis da positivo significa que al día siguiente la mujer va a ovular.
Hay otros métodos para la detección de la ovulación pero que ya escapan al manejo casero de los mismos; estos son fundamentalmente la medición de hormonas -por ejemplo la progesterona-, y la observación del crecimiento del folículo a través de la ecografía.


Cuanto acido fólico debería tomar 
El ácido fólico es una sustancia presente en muchos alimentos y se ha visto que en determinadas regiones del mundo en las cuales hay un déficit de ácido fólico en la dieta, como por ejemplo algunas zonas de Inglaterra, existe un aumento en el riesgo de malformaciones en el sistema nervioso - por ejemplo la Espina Bífida o el Mielomeningocele-, y también se ha visto que la administración de ácido fólico en la dieta previene este tipo de malformaciones.
Por ese motivo es conveniente la administración del mismo en toda mujer que esté buscando un embarazo, y el ácido fólico debe ser tomado antes que se produzca el embarazo y continuar con la ingesta hasta alrededor del tercer mes de gestación. La dosis recomendable de ácido fólico para prevenir los problemas de cierre del tubo neural son de alrededor de 1mg por día, salvo que la mujer haya tenido un bebé con algún problema de este índole, en cuyo caso la dosis que se recomienda es mayor, alrededor de 5mg por día.

¿Puede la pérdida de un embarazo afectar la fertilidad? por Dr. Claudio Chillik
Especialista en medicina reproductiva y endocrinología ginecológica
Se denomina aborto a la pérdida de un embarazo antes del quinto mes de desarrollo del embrión. La mayoría de los abortos se producen en forma temprana y se calcula que alrededor del 15 al 20 % de los embarazos no llegan a término y terminan en un aborto. Esta cifra es tan elevada y es tan común que una mujer pierda un embarazo en algún momento de su vida, que uno debe estudiar a una mujer que ha perdido en embarazo cuando ha sufrido esto en, por lo menos, dos o tres oportunidades. Si una mujer pierde un embarazo, se debe considerar esto como un simple accidente que no debe ser estudiado más profundamente. Aunque a veces es difícil de explicárselo a la paciente por todo lo que implica la enorme pérdida que se interrumpa un embarazo y las chances de que esto vuelva a ocurrir en un nuevo embarazo siguen siendo del 15 al 20 %. Esto quiere decir que quien ha sufrido un aborto no tienen más chances de que esto se vuelva a repetir en un embarazo subsiguiente en comparación a aquella mujer que nunca en su vida ha padecido un aborto.

Las principales causas de aborto son alteraciones cromosómicas del embrión que lo hacen incompatible con la vida, por lo que el embrión se desarrolla durante un tiempo y luego ese embarazo se detiene y se pierde. Estas alteraciones cromosómicas son más frecuentes luego de los 35 años y por este motivo a medida que avanza la edad de la mujer el riesgo de tener un aborto es cada vez mayor.
 ¿Cómo manejar las emociones cuando el bebé no llega? por Lic. Alejandra Libenson
Psicopedagoga, Psicóloga. Especialista en crianza, vínculos familiares, pareja y fertilidad
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El deseo de la mayoría de las personas, es trascender a través de los hijos.
Formar una pareja y poder a través de ellos,  proyectarse.
Cuando se busca un bebé y no llega en el momento que uno lo planeó, surge la frustración, el dolor, la preocupación y las preguntas.
Hasta que se llega a la primera consulta se transitó un camino largo, de muchas esperas, menstruaciones, ilusiones, encuentros y desencuentros amorosos.
Luego vienen los análisis, los diagnósticos y los tratamientos.
Y lo más difícil, que es aceptar que a veces se tiene una dificultad y es necesario preguntarse si se está dispuesto a atravesarla y superarla.
Si realmente es vivida como una dificultad, donde uno está involucrado, y no es culpable de padecerla, puede esta experiencia ser vivida  saludablemente dentro de un marco de tranquilidad y confianza.
Si comienzan a aparecer las palabras culpa, y los tiempos de verbo en pasado, se va a hacer más dificultoso y el famoso estrés, se hará presente con toda su fuerza

¿Cómo se manifiesta?
Como tristeza, cansancio, enojo, hiperactividad; puede disfrazarse de mil maneras, la cuestión es descubrirlo y sacarle la máscara para poder sentirse mejor.
Y esa mejoría o alivio no siempre es resuelta en el aquí y ahora. Tiene sus tiempos, pero se puede trabajar para lograrlo, como así también se puede lograr el embarazo.
No quizás de la manera que hubiésemos idealmente soñado pero sí con un poco de ayuda y trabajo.
Es importante poder aceptar esa ayuda, que permitirá sobrellevar este trayecto más acompañado y mejor. Siendo protagonista activo y no víctima de la situación.
Hay presiones sociales, laborales económicas y principalmente  afectivas que hacen difícil el camino para lograrlo pero no es imposible.
Si se quiere ser mamá y papá de alguna manera se va a lograr.
Toda persona que atraviesa un tratamiento de fertilidad, tiene sus emociones a flor de piel, se halla más vulnerable, mas allá que tenga su terapia personal
A veces es necesario mayor apoyo, y esclarecimiento  en algunos temas que merecen ser tratados más específicamente mientras dura el tratamiento.
Por eso es tan importante consultar y darse el espacio para aprender a trabajar estas emociones nuevas, entendiendo que es parte del tratamiento integral para acercarse al objetivo.
Frente a tantos sentimientos nuevos, a un lenguaje nuevo que hay que asimilar, lo importante es, si bien en cada pareja se vive de manera especial en función de la historia y el tipo de relación que se tiene:
No desesperarse,  no des-encontrarse
Buscar pequeñas metas
Comprender que ser padres es un aspecto de la vida en  pareja y que seguramente hay más motivos que los lleva y los llevó a elegirse y estar juntos.
Que este proyecto no invada todas las áreas de la vida, y no los paralice.
Poder transformar: la  presión en comprensión, la ansiedad en manejo de la frustración y de la capacidad de espera. Y fundamentalmente, poco a poco ir reemplazando la tristeza por esperanza poniéndose activos en este gran  proyecto hacia el futuro…ser padres.


Los miedos en la etapa de la fertilidad por
Instituto de Psicología Argentino
Lic. Florencia Torzillo Alvarez
Lic. Mariela Goldszmidt
info@institutoinepa.com.ar

Hay miedos que, en alguna medida, todos tienen, pero hay otros que son característicos de determinadas etapas de la vida y de algún género en particular. Por ejemplo, el tiempo en el que las mujeres pueden ser madres tiene sus características particulares.
¿Quién no tiene miedos? Pocos pueden decir que no le temen a nada, y mucho menos cuando tienen hijos, que empiezan a sentir temores que nunca antes tuvieron.
Según Eric Berne, el creador del Análisis Transaccional, todos tenemos un Argumento o Plan de vida que se forma en el seno de nuestro grupo familiar en forma no conciente bajo expectativas no sólo de los padres sino de todo el sistema familiar e incluso intergeneracionales que va a condicionar nuestra vida adulta. Y en algunas familias se enseña a recurrir al miedo como forma de respuesta a los diferentes estímulos o situaciones conflictivas que recibimos del entorno.
A esto se agrega los miedos "culturales" que conforman un sistema de creencias validado y aceptado por todos. Por ejemplo, "El parto es una situación traumática", el mito que dice que "ser madre es sufrir" o que "si los hombres tuvieran que parir la especie se acabaría". Son creencias populares que refuerzan la historia familiar e intensifican el miedo.
Estos miedos típicos de la etapa se maximizan o minimizan según la familia de origen con la que cuente cada mujer.
Durante la etapa de la fertilidad, los miedos más comunes son:


  • Miedo a no poder tener hijos.
  • Miedo a que el bebé tenga algún tipo de anormalidad.
  • Miedo a los cambio corporales y que estos sean permanentes.
  • Miedo a no ser buena madre.
  • Miedo al crecimiento de los hijos.
  • Miedo al parto.
  • Miedo a que el bebé se interponga en la pareja.
  • Miedo a no poder manejar la situación conflictiva entre varios roles (rol de madre-rol de pareja-rol laboral/profesional).
  • En caso de tener otros hijos, miedo a no poder quererlos a todos por igual.
Las mujeres en esta etapa reciclan lo que Pamela Levin (psicoterapeuta Transaccional) denomina "Etapa del Ser", que abarca los primeros meses de vida y que se revive emocionalmente en la etapa del embarazo. También es importante tener en cuenta que se aprende a ser madre siendo hija, por lo tanto si la relación madre-hija fue conflictiva en la infancia de quien ahora va a ser madre, mayores serán las dificultades en este período. Saber esto y tenerlo en cuenta es importante tanto para la embarazada como para su entorno.
Por eso motivo, para poder enfrentar los miedos, la licenciada Florencia Torzillo Alvarez recomienda:
  • Contar con un ámbito protector, comprensivo y contenedor a su alrededor (pareja, padres, suegros, hermanos, amigos, etc.).
  • Poder expresar los miedos que tiene y que estos sean escuchados, protegidos y contenidos.
  • Aprender a pedir afecto, teniendo en cuenta que si uno no pide lo que quiere y lo que necesita el otro no lo sabe.
  • Incluir a la pareja tanto en la visitas al médico (aspecto biológico) como en la comunicación de los miedos (aspecto psicológico).
  • Contar con parejas amigas, con amigas que hayan transitado o que lo estén haciendo por etapas vitales similares.
  • Recurrir a bibliografía formativa e informativa sobre el tema.
  • Concurrir a grupos de mujeres que transitan por las mimas situaciones.
  • Consultar con profesionales especialistas en caso de ser necesario.                                                     
  • VISTO EN PLANETA MAMÁ

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