Monitorean el embrión en continuado


 Un nuevo dispositivo permite tomar una foto cada diez minutos y controlar dinámicamente su desarrollo
Nora Bär para LA NACION
Bajo el microscopio, la película del inicio de la vida deja al espectador sin palabras. En sus primeros cinco días, el embrión, que en su origen es una única célula fertilizada, despliega una actividad inusitada: se divide, se multiplica, se desplaza, ¡gira!...
Todo esto ahora se puede literalmente "ver" en forma dinámica gracias a un nuevo dispositivo que permite monitorear "en continuado" los embriones que se generan para realizar tratamientos de fertilización asistida. La tecnología promete revelar los aspectos más íntimos de esa existencia primigenia de la que aún queda mucho por entender.
"Para lograr buenos resultados con las técnicas de fecundación asistida, tenemos que seleccionar los mejores embriones, que luego se transferirán a la mujer -explica el doctor Sergio Papier, especialista en medicina reproductiva y director del Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción (Cegyr), institución afiliada a la Facultad de Medicina de la UBA-. Hasta ahora, el biólogo iba al laboratorio a la mañana, tomaba la foto de un instante de su desarrollo y después uno elegía los que prometían mayores chances de éxito de acuerdo con criterios morfológicos. Ahora tenemos la película completa."
En esas primeras 120 horas, la forma y la estructura del embrión cambian vertiginosamente: el primer día tiene una sola célula; el segundo, entre dos y cuatro; el tercero, entre seis y nueve; luego se transforma en "mórula" (una bola de varias decenas de células) y a los cinco días, en "blastocisto", estructura esférica con un par de cientos de células que se prepara para implantarse en el endometrio (el tapiz interno del útero).
El nuevo dispositivo, el primero que llega al país, posee una cámara que toma una microfotografía de ese proceso cada diez minutos durante todo el tiempo que se desee evaluar el embrión. A partir de esas imágenes, un software especialmente diseñado permite armar una película y observar con mucha precisión cómo se divide, controlar la cantidad de células que se forman, su simetría y otros signos fundamentales para anticipar su viabilidad.
"Por ejemplo -dice Papier-, hay un parámetro importante, que es la fragmentación; es decir, los pequeños fragmentos celulares que en algunos casos se observan bajo el microscopio. El porcentaje de fragmentación es un indicador de que posee más o menos capacidad de implantación. Con este sistema es posible verificar si los embriones se fragmentan, pero luego se «recomponen» de un día para el otro, algo que con los métodos habituales puede pasar desapercibido."
Según detalla la bióloga Florencia Nodar, directora del laboratorio de embriología de Cegyr, hay distintos tipos de fragmentación embrionaria, y las posibilidades de una implantación exitosa dependen de la cantidad de "pedacitos" que se formen, de su tamaño y de cómo estén ubicados.
Otra de las ventajas que los especialistas advierten es que, como la cámara opera automáticamente dentro de la incubadora, no es necesario retirar las cápsulas para hacer la observación, y de ese modo se mantienen a una temperatura constante de 37°.
Para Papier, el interés por saber más de la vida "secreta" del embrión radica en que éste es el gran protagonista de la implantación. "Uno piensa en el «nido», que es el endometrio -afirma-, pero la «vedette» es el embrión, y el éxito o el fracaso dependen en un 80% de su genética, del mismo modo en que la responsabilidad de la calidad del embrión recae en un 80% sobre el ovocito."
Según Nodar, esto explica por qué las pacientes añosas pueden tener grandes dificultades para embarazarse con sus propios óvulos y sin embargo logran hacerlo con óvulos donados por mujeres más jóvenes.
Debido a que recién está comenzando a utilizarse tanto en Europa como en los Estados Unidos, esta técnica todavía no se aplica en el nivel asistencial.
"Primero la pusimos a punto y la probamos con embriones mal fertilizados -cuenta Nodar-. Por ejemplo, aprendimos a graduar el volumen de la microgota del medio de cultivo en la que tenemos que colocarlos y otros detalles que hay que tener en cuenta."
Los especialistas la utilizan con fines de investigación para averiguar, por ejemplo, por qué algunas pacientes tienen fallas reiteradas en los tratamientos, aunque sus estudios son normales y sus embriones parecen totalmente saludables.
"Este nuevo desarrollo nos dará respuestas sobre estos casos y conocimiento sobre cómo se desarrollan los embriones en mujeres añosas o con endometriosis, o cuando el hombre tiene problemas -dice Papier-. Podremos detectar patrones que nos permitirán mejorar nuestro diagnóstico preimplantatorio."
Y concluye: "Hay quienes dicen que esto va a ser el futuro".
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